Las compañeras de Antonio Gramsci

“En Samara se conocen la familia Schucht y Lenin, que vive allí y frecuenta el mismo círculo marxista. Se hacen grandes amigos. Lenin lleva a la familia a San Petersburgo”.

 Al realizar un recorrido por la vida de Antonio, del hombre ya formado que se incorpora a la lucha política en la ciudad de Turín; al seguirle por las calamidades y desgarros que esa toma de conciencia va a acarrear en su vida personal, alejamiento de Italia, cárcel, enfermedades; tomamos conciencia de un hombre frágil, quizá por el accidente infantil en su Cerdeña natal cuando tras caerse de un árbol quedó con la espalda afectada de por vida, lo que ocasionó su pequeña estatura; o por los periodos de hambre que sufrió cuando fue a estudiar a Turín, sin recursos económicos, cuando sólo podía comer algo, muy poca cosa, una vez al día, mientras pasaba un frío terrible que le hacía dormir con el abrigo puesto, en su cuartucho de mala muerte, evitando hablar con nadie porque le temblaba la voz a causa de la debilidad; quizá todo eso fue lo que lo convirtió en un hombre vulnerable, una vulnerabilidad que, cuando sus convicciones y coherencia comunistas lo llevaron a la cárcel, permitió que se quebrantara su salud. Y al hacer ese viaje por el periplo de Antonio en los momentos más duros, sabiendo todo lo anterior, no podemos ver en él sino un superviviente, alguien que luchaba cada día por no caer, por seguir adelante; y en ese arduo trabajo de sobrevivir en un cárcel fascista, nos aparecen junto a él dos mujeres, a veces incluso las confundimos, dos hermanas que estuvieron siempre a su lado, son las muchachas soviéticas Julia Schucht, su esposa, y Tatiana Schucht, su cuñada.

Muchas veces la vida del héroe eclipsa a las personas que lo hacen posible, en general sus compañeras, y creo que ése es el caso de Gramsci, en el que la personalidad del filósofo, del dirigente comunista, del pensador, oculta todo su entorno. Pero si Antonio no hubiera contado con la ayuda de Tatiana, por ejemplo, sus “Cuadernos de la cárcel” probablemente se habrían perdido, pues fue ella quien los sacó de la prisión clandestinamente. ¿Y quiénes eran esas hermanas Schucht?

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A pesar del equívoco provocado por el apellido de apariencia alemana, eran dos ciudadanas soviéticas. Tatiana y Julia, junto con Nadine, Eugenia, Asya, y Vittorio, eran la prole de Apollon Schucht y de Yulia Ghirschfeld. La familia Schucht era descendiente de Johann Schucht, un médico alemán que había emigrado a Rusia desde Sajonia, en el siglo XVII. El padre de Apollon fue oficial de caballería en el ejército del zar, muriendo en una batalla de los rusos contra Turquía, en Bulgaria. Apollon comenzó a seguir los pasos de su padre e ingresó en la escuela de caballería Nicolaiev, del ejército, recibiendo a la vez una sólida formación musical, que le permitió convertirse en un excelente pianista.

En la escuela militar tomó contacto con organizaciones socialistas, que tenían como estrategia crear círculos revolucionarios en las academias militares, para formar cuadros dispuestos a servir a la Revolución y no a reprimirla. Apollon se suma a esa labor proselitista entre los cadetes de su brigada de artillería, hasta que, al ser descubiertas sus actividades por la policía, es expulsado del instituto armado. Frecuenta los cirulos revolucionarios obreros de San Petersburgo donde conoce a Yulia, que también es una ferviente revolucionaria, hija de un conocido abogado judío de San Petersburgo. Yulia ha terminado los estudios en el instituto Mariiski, y asiste a los cursos universitarios para mujeres. El carácter combativo y rebelde de Yulia queda reflejado con la muerte del zar Alejandro II; estando en clase se comunica la noticia a los alumnos, Yulia es la única que no se arrodilla a rezar. Apollon y Yulia, tras casarse, demasiado fichados por la policía, deciden salir de San Petersburgo. Pasan un tiempo en Moscú, y después en la ciudad siberiana de Samara, donde Apollon se emplea en el banco estatal. En Samara se conocen la familia Schucht y Lenin, que vive allí y frecuenta el mismo círculo marxista. Se hacen grandes amigos.

Lenin lleva a la familia a San Petersburgo, entonces formada por las tres hijas mayores, Nadine, Tatiana y Eugenia, ya que Apollon no puede ir porque pesa sobre él en ese momento la condena de destierro en Siberia. Cuando éste castigo finaliza, Apollon va San Petersburgo, donde nace pronto una nueva hija del matrimonio, Asya, de la que Lenin es el padrino. Poco después la familia emigra a Suiza. Al exilio, donde había una efervescencia de marxistas rusos, donde estaba Plejanov, y pronto llegaría Lenin.

Eugenia, hermana de Tatiana y Julia Schucht, nos da en sus memorias una imagen imborrable de Lenin en Ginebra, en el clima de esos años, que vale la pena retener:
“Recuerdo la fiesta nacional en Ginebra, cuando en las calles habían organizado un desfile de máscaras. Resonaban cantos y risas, la gente tiraba confeti y juguetes con forma de verduras. Era diciembre de 1905 y de repente en la calle vimos venir hacia nosotros a Ilich (Vladimir Ilich Ulianov, Lenin), también él enmascarado, con una cazadora forrada de piel. Sus manos estaban llenas de pequeños confetis de papel redondos como guisantes, corría cubriendo de confeti a las personas que estaban a su alrededor y reía a carcajadas. Al pasar, rápidamente, cerca de mí, me lanzó una lluvia de aquellos alegres circulitos. Había mucha alegría, pero lo que se me quedó grabado en el alma fue su risa contagiosa. Me parece volver a oír ahora esa risa alegre, dulce, pura, de Ilich”.

Esa impresión de la risa tan seductora de Lenin, la menciona también Lunatcharski en su libro “Así era Lenin”, y Nadja Krupskaia en sus memorias. La familia Schucht permanece un tiempo en Suiza, luego emigra a Francia y posteriormente a Roma. Apollon y Yulia se reparten las áreas educativas de los hijos, Apollon cultiva en ellos el amor hacia la música y la literatura, y Yulia el interés por la ciencia, por la naturaleza. Y tienen su recompensa, Tatiana, que toca el violonchelillo, se matricula en la facultad de ciencias naturales de Roma, y Julia estudia violín en el prestigioso Liceo Musical Santa Cecilia de Roma, formación que termina con éxito. En 1916 toda la familia regresa a Rusia, excepto Tatiana, que se queda en Roma porque compagina sus estudios en la facultad con el trabajo en un instituto. Apollon se incorpora al trabajo en el partido bolchevique, y es el contable del partido en Moscú. Tras la Revolución se ocupa en la nacionalización de los bancos, y es nombrado director del Tesoro del nuevo Banco Nacional de la República Soviética. Yulia, su esposa, trabaja en un nuevo periódico “Bednotá” (Pobreza). A finales de 1919, Apollon, Yulia, y su hija Julia, marchan a vivir a Ivanovo, un gran polo industrial. Gracias a eso se van a conocer Antonio Gramsci y Julia Schucht en octubre de 1922. Antonio asiste al IV Congreso de la Internacional Comunista, en Moscú. Y como es tradición, llevan a los delegados extranjeros a visitar los grandes centros industriales del país. Y es así como Antonio visita Ivanovo.

Julia se había afiliado al partido bolchevique en septiembre de 1917, un mes antes de la Revolución.

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Trabaja como profesora de violín en Moscú y da conciertos con gran éxito. Tras el traslado a Ivanovo, continúa dando clases de violín en el instituto musical, toca en la orquesta de la ciudad, sigue con su militancia en el Partido Comunista, y es diputada en el Consejo de la ciudad. En septiembre de 1922, Julia conoce a Antonio en el sanatorio de Serebriany Bor, cercano a Ivanovo. Antonio se encuentra ingresado por un colapso nervioso. Su organismo no ha aguantando los esfuerzos del viaje desde Italia, y las tensiones vividas por los enfrentamientos en el Congreso de la Internacional. En Serebriany Bor los enfermos están instalados en cabañas de madera, Gramsci comparte la suya con Clara Zetkin, también recuperándose de de la fatiga. En la cabaña de al lado está Eugenia Schucht, hermana de Julia, gravemente enferma. Eugenia le contaba de esta manera, a una amiga, en presencia de Julia, el primer encuentro de Julia con Antonio:

“…algunos días más tarde llegó Julia y se encontraron.
-Aquí está, Antonio, ésta es mi hermana Julia. Y éste es el compañero Antonio Gramsci.
-¿Su hermana habla italiano?
-Pregúnteselo usted mismo, no se preocupe, ella le entenderá. Julia ha estudiado en el Liceo Musical de Roma –dije.
Pero Julia tenía prisa aquel día y nos dejó al rato.
-¡Qué rostro magnífico tiene su hermana! –dijo Antonio al quedarnos solos-, tiene algo de bizantino, ¿verdad?
En ese momento Julia interrumpió la narración de Eugenia, y sonriendo añadió:
-Tenía prisa porque debía coger el tren para Ivanovo-Voznesiensk, donde vivía entonces. Pero en la siguiente visita le llevé a Antonio un libro, un cuento de De Amicis, traducido por la hermana de Lenin, Anna Ulianova”.

En octubre de 1922, en una de las primeras cartas después de conocerse, Julia le escribe:

“Profesor: hoy he “encontrado el sol”. Desde que regresé a Ivanovo, encontré un tiempo feo, gris… Hoy también me he empapado por completo, de los pies a la cabeza…. Y, sin embargo, estoy segura de haber visto el sol. He ido también a la conferencia de la juventud comunista (¡los jóvenes, en Ivanovo!) Me he comprado un par de zapatos y los estoy mirando… ¡Tengo miedo de que al ponérmelos no sepa ni cómo mover los pies! ¿Qué más he hecho hoy? Nada. Usted habrá trabajado. En el Komintern, sobre un artículo… ¿Quizá en Serebriany Bor habrá estado haciendo una rueda (una miniatura de carro sardo que hacía Gramsci a navaja)? Me gustaría ver cómo el heroísmo y el cuchillo del compañero Gramsci crea unas ruedas únicas en el mundo, que serán capaces de hacer crujir los estados burgueses”. Antonio y Julia se enamoraron. Julia recordaba así sus primeros encuentros:

“Él me contó entonces muchos episodios de su vida y de la lucha de los obreros y campesinos italianos y… me enseñó cómo juegan los niños en Cerdeña… era muy bueno haciendo rebotar piedras en el agua del rio de Moscú”.

Antonio y Julia se casan el 23 de septiembre de 1923. El 10 de agosto nace Delio, su primer hijo. La pareja está lejos, Antonio en Viena, por indicaciones del Komintern y Julia en Moscú. En 1925 la familia de Antonio, Julia y Delio se reúne, primero en Moscú, y luego, a partir de octubre, en Roma, adonde va a vivir Julia, encontrando trabajo en la embajada soviética. En junio de 1926 Julia regresa a Moscú, embarazada, donde dará a luz, el 31 de agosto, a su hijo Giuliano, que nunca verá a su padre; pues Antonio es detenido por la policía fascista el 8 de noviembre de ese año, 1926. A partir de ese momento, la relación de Julia con Antonio encarcelado, es una relación epistolar, con momentos de mayor intercambio y periodos más silenciosos.

Tatiana, que había seguido todo el tiempo en Roma, cursando la carrera de ciencias naturales y enseñando ciencias naturales, matemáticas, francés y ruso en el Instituto Crandon, se convertirá en el ángel de la guarda de Antonio, tras su detención. Su gran capacidad intelectual le permite mantener una relación muy fluida con el dirigente comunista, en numerosas cartas y en las visitas en la cárcel. Antonio conoce a Tatiana a principios de febrero de 1926, y desde el primer encuentro le causa una gran impresión, tejiéndose entre ellos una profunda amistad. Tatiana comienza a trabajar poco después en la embajada soviética de Roma. Colabora con Antonio, aún libre, en la traducción de algunos ensayos y artículos. Tras ser detenido, mientras espera sentencia, Antonio pena en la cárcel de San Vitore, en Milán; y Tatiana es nombrada representante del comercio soviético en Milán, por lo que se traslada a vivir allí, de manera que está cerca de Antonio y puede asegurar que no le falten alimentos ni medicinas.

Tras la sentencia de veinte años de condena, el 19 de julio de 1928, Antonio es trasladado a la cárcel de Turi. Al final del año 1929 Tatiana se traslada a Turi, donde vivirá seis meses, para seguir cerca de Antonio, a quien le permiten visitar en siete ocasiones durante ese periodo, en visitas de media hora de duración, de pie, en un cobertizo del patio de la cárcel y en presencia de un guardia. En julio de 1930 Tatiana vuelve a Roma, y a su trabajo en la embajada soviética. Viaja varias veces a Turi para visitar a Antonio. En diciembre de 1933 trasladan a Gramsci a la enfermería de la prisión de Civitavecchia primero, y luego a la clínica del doctor Cusumano en Formia. Allí le vista Tatiana cada semana. En agosto de 1935 ingresan a Gramsci en la clínica Quisisana de Roma. Durante este periodo Tatiana se dedica por entero a cuidar de Antonio. El 25 de abril de 1937 llega la orden de libertad condicional para Antonio, le llega en unas condiciones de suma gravedad. Esa misma noche, la primera noche que debía ser libre, sufre una hemorragia cerebral. Muere dos días después, la mañana del 27 de abril. Tatiana le acompaña permanentemente. Gracias a ella tenemos numerosas cartas de Antonio que suponen una enorme riqueza cultural; y sus 32 “Cuadernos de la cárcel”, la vastísima obra intelectual de 2.848 páginas, existen porque Tatiana, ayudada por Piero Sraffa, pudieron sustraerlos de la clínica a pesar de las prohibiciones e inspecciones policiales. Los cuadernos fueron llevados Moscú y allí confiados a Palmiro Togliatti.

Julia Schucht con sus hijos Delio y Giuliano

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Miguel Usabiaga

Arquitecto – Escritor
Director de Herri