Cuando México rompió sus cadenas.

La lucha contra el capitalismo, las injusticias y la opresión de los trabajadores y de los pueblos, siguen manteniendo la llama de Emiliano Zapata por un mundo más justo.

Acabamos de dejar el año del centenario de la muerte de Emiliano Zapata (1919-2019), y cien años después de su desaparición física, sus ideas y su ejemplo de lucha siguen muy presentes en el día a día de millones de personas del mundo entero. Allí donde hay injusticias, donde hay campesinos sin tierras, donde se encuentran los oprimidos, se escucha el grito del valiente guerrillero.

El movimiento zapatista sigue muy vivo:
Recordamos que nada más comenzar el año 1994, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional liderado por el Subcomandante Marcos (desde 2014 pasó a denominarse Subcomandante Galeano) inició una insurrección armada en el estado de Chiapas al Sur de país. La lucha armada continuó hasta 2006 y desde entonces es un movimiento político que mantiene las reivindicaciones y la lucha contra el capitalismo, las injusticias y la opresión de los trabajadores y de los pueblos, en definitiva siguen manteniendo la llama de Emiliano Zapata por un mundo más justo.

LA MUERTE DE ZAPATA

Era el 10 de abril de 1919, en la Hacienda de Chinameca, estado de Morelos, Emiliano Zapata, el indomable guerrillero caía acribillado por una vil traición.
Zapata fue víctima de la traición, algo que durante toda su vida temió y odió con toda su fuerza. Un complot orquestado con gran cuidado por el coronel Jesús Guajardo mano ejecutora de su jefe el general Pablo González, autor intelectual del asesinato. Ambos al servicio del carrancismo y por lo tanto enemigos del movimiento revolucionario campesino de los zapatistas.

La traición se fraguó de la siguiente manera:
Llegaron rumores a Zapata de desavenencias entre algunos oficiales carrancistas. Éste escribió una carta a Guajardo intentado convencerle para que se sumara a la rebelión. Dicha carta la interceptó el propio Pablo González, y la utilizó como medida de presión y chantaje a su subalterno. Guajardo para reivindicarse y mostrar su lealtad al jefe, inicia un plan aprovechando la ocasión y responde al guerrillero para hacerle creer que está descontento con Carranza y está pensando unirse a él. Además, Guajardo sabiendo que los zapatistas están muy necesitados de municiones, promete al caudillo del Sur la entrega de miles de cartuchos.
Zapata fue durante toda su vida muy desconfiado y cuidadoso, por lo que para comprobar su lealtad pide a Guajardo que fusile a los hombres que tenía presos de Victoriano Bárcenas (antiguo zapatista que estaba causando muchos estragos en Morelos). Éste accede y fusila a varias decenas de los soldados de Bárcenas que militaban en las filas carrancistas.

El 9 de abril de 1919, Zapata y Guajardo se conocieron personalmente en Tepalcingo. Emiliano lo felicitó por incorporarse a la causa del plan de Ayala y brindaron. Sabedor de que una de las grandes pasiones de Zapata eran los caballos, como muestra de buena voluntad, Guajardo le regaló un caballo alazán, llamado el ”As de Oros” . El coronel expresó a su nuevo jefe, que le entregaría los cartuchos al otro día en la hacienda de San Juan Chinameca (dicen que le prometió más de diez mil).
Paradojas del destino, aquel hombre que había hecho de la desconfianza una virtud, confió por vez primera y fue suficiente para ser alcanzado por la muerte.

Salvador Reyes Avilés, fue secretario particular del gran guerrillero, y como testigo directo redactó el parte oficial de su muerte, y describió de la siguiente forma aquellos trágicos momentos:
“(Ordenó Zapata)“ Vamos a ver al coronel y que vengan nada más diez hombres conmigo”. Y montando su caballo, se dirigió a la puerta de la casa de la hacienda. Lo seguimos diez, tal como él lo ordenara, quedando el resto de la gente muy confiada, sombreándose debajo de los árboles y con las carabinas enfundadas. La guardia formada parecía preparada para hacerle los honores. El clarín tocó tres veces llamada de honor, y al apagarse la última nota, al llegar el general en jefe al dintel de la puerta, de la manera más alevosa, más cobarde, más villana, a quemarropa, sin dar tiempo para empuñar las pistolas, los soldados que presentaban armas descargaron dos veces sus fusiles y nuestro inolvidable general Zapata cayó para no levantarse más”. (Ref.: Salvador Reyes Avilés, “Parte oficial sobre la muerte de Zapata” 10 de abril de 1919, en “Emiliano Zapata” de Octavio Paz Solorzano, pp. 377-378).

EL PLAN DE AYALA

El 28 de noviembre de 1911 (apenas un año después de iniciada la revolución mexicana), en la localidad de Villa de Ayala (actualmente Ciudad de Ayala), situada en el Estado de Morelos, al sur de México, fue proclamado el texto más importante para los zapatistas, el Plan de Ayala. Desde entonces los gritos revolucionarios campesinos de TIERRA Y LIBERTAD, y LA TIERRA ES DE QUIEN LA TRABAJA, no han parado de sonar en el sur de México.
El Plan de Ayala consta de 15 puntos y entre las consignas más importantes están la del desconocimiento de Madero como presidente de México por considerarlo traidor, y el reparto de las tierras que acapararon los hacendados así como la restitución de los terrenos que fueron despojados durante el porfiriato.

Zapata y sus compañeros decidieron levantarse contra Francisco Madero e iniciar una nueva revolución dentro de la revolución ya existente, por la desconfianza y las pocas esperanzas que tenían en que el nuevo gobierno cambiase realmente la situación de los campesinos ya que veían que no iba a ser los suficientemente ambicioso con la reforma agraria y las reivindicaciones campesinas.
A continuación se hace un breve resumen del momento histórico: Había transcurrido un año desde que  Francisco Madero mediante el Plan de San Luis -(20/11/1910), con-vocara al pueblo a levantarse en armas contra el dictador Porfirio Díaz, lo que originó el inicio de la revolución mexicana. Durante el año 1911, con el dictador ya huido, hubo enfrentamientos entre las fuerzas maderistas y las tropas leales al régimen. El irrepetible guerrillero Pancho Villa ya comenzaba a infundir respeto en el norte del estado mexicano en apoyo de la Revolución maderista. 
Se llevaron a cabo elecciones presidenciales en octubre (1911), en las cuales salió elegido Francisco Madero como presidente del país.
Emiliano Zapata y su gente, que ya habían comenzado la revolución campesina en el Estado de Morelos triunfando en pocos meses frente a las fuerzas federales porfiristas, solicitaban a Madero una reforma agraria profunda. Pedían la colectivización de todas las tierras que estaban en manos de explotadores, caciques y grandes terratenientes para que pudieran ser gestionadas exclusivamente por aquellos que trabajaban la tierra, los campesinos y jornaleros.

BREVE ESBOZO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

El 20 de noviembre de 1910, Francisco Madero con el Plan de San Luis de Potosí, convoca al pueblo mexicano a levantarse en armas para derrocar al tirano Porfirio Díaz, comenzaba así la Revolución mexicana. No podemos olvidar a los hermanos Flores Magón, verdaderos precursores del movimiento revolucionario.
En la que fue la primera Revolución política del siglo XX, se debe destacar por encima de todo que el peso principal de la lucha arrancó y se desarrolló desde las capas más bajas y oprimidas de la sociedad. Sin embargo, como en tantas otras revoluciones, los intereses liberales de la burguesía terminaron por imponerse a los ideales de libertad y justicia del pueblo. Un sector de aquellos primeros combatientes, se encaramó al poder y terminó por traicionar la verdadera esencia de la revolución de la forma más abyecta, en aras de un capitalismo que favoreciese exclusivamente a las clases acomodadas. Quienes representaron un problema o provocaban cierto grado de incomodidad hacia estos oscuros intereses del nuevo poder, fueron aniquilados. En 1919 asesinaron a Zapata como ya hemos explicado anteriormente, y cuatro años más tarde hicieron lo propio con Villa (cuando ya se encontraba totalmente retirado de la lucha armada y de cualquier escenario político). 

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La revolución mexicana fue la primera gran revolución del siglo XX, y tuvo importantes ecos y repercusión principalmente en América Latina. Un proceso social y político, que encumbró a la categoría de mitos a incansables guerrilleros del pueblo como Pancho Villa y Emiliano Zapata, que provenían de la clase más olvidada y explotada de la sociedad, la indígena. Los oprimidos, los braceros, los campesinos, los sin tierra, se levantaron contra sus amos, contra los ricos hacendados y enseñaron sus dientes.
Fruto de la revolución, en 1917 se creó una Constitución muy avanzada para su tiempo (de hecho a día de hoy sigue vigente), que fue ejemplo para muchos países del mundo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Se considera la primera Constitución que integró Derechos Sociales en su texto, procedente sin duda de las luchas de las clases populares en la revolución.
Pudo haber sido más ambiciosa y más revolucionaria, pero los acontecimientos inclinaron la balanza hacia el lado moderado de la revolución. La burguesía liderada por Venustiano Carranza había resultado vencedora entre los años 1915 y 1916 derrotando al campesinado y a las fuerzas populares revolucionarias, lideradas por Villa en el norte y Zapata en el sur.
Un siglo después, con gran tristeza y preocupación observamos que México se desangra día tras día. Al infinito grado de corrupción de los sucesivos gobiernos se le añade el gravísimo problema del narcotráfico, el terrorismo de estado con sus hordas de paramilitares, los intereses del atroz capitalismo de grandes multinacionales yanquis, que someten a buena parte de la población a un estado de explotación y miseria, apropiándose injustamente de los recursos naturales que realmente pertenecen a todos los mexicanos y mexicanas.
Con el triunfo electoral de Manuel López Obrador a finales de 2018 llegaron algunos rayos de luz para pensar en la esperanza, y esperemos que México pueda dar un giro hacia la izquierda con políticas en favor de la clase trabajadora.

Para terminar, creo que el noble y guerrero espíritu de Zapata y Villa nos debe acompañar cada día, para que nos rebelemos ante toda forma de injusticia y sobre todo ante este sistema tan despiadado e injusto que padecemos, el capitalismo. Ojalá que el actual gobierno mexicano siga el ejemplo de estos guerrilleros y del resto de revolucionarios que pusieron en pie a México hace más de un siglo.

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